La tipografía romana suele ser conocida como «serif». Se llama romana porque surge de la imitación del tipo de letras que eran utilizadas por el Imperio Romano. Como hemos comentado, también se la llama «serif» debido a que tiene serifas (remates). Es una letra que se ha utilizado mayoritariamente en libros (tanto de texto como novelas) puesto que su lectura es muy cómoda.

Esta tipografía tiene cinco variantes (humanistas, garaldas, venecianas y modernas). De ellas hablamos en el artículo sobre la tipografía romana, que sin duda os recomendamos leer para entender cuánto llega a abarcar este estilo.